Mujeres iniciadoras del tatuaje

Categoría: Varios / May 26, 2015
Mujeres iniciadoras del tatuaje

Impresiona la valentía de los primeros tatuados de la era contemporánea.

Aquellos que llevaban tatuajes porque les gustaba y luchaban contra los prejuicios de una sociedad que les veía, cuando menos, como criminales. Especialmente valientes fueron las mujeres pioneras del tatuaje, que más allá de la discriminación de género se lanzaron a un mundo dominado por los hombres. Hasta los años 60 muchas de estas mujeres trabajaban como atracción de feria para entretenimiento del público que iba a visitarlas. Para ellas era una profesión para ganarse la vida pero gracias a eso el tatuaje se fue normalizando en el mundo occidental.

Una de las más famosas es Olive Oatman. Su historia es muy particular. En 1851 su familia fue atacada por una tribu de nativos cuando estaban viajando en tren por Arizona. Sus captores (presuntamente indios Yavapais) recogieron a Olive y a su hermana de siete años, Mary Ann. Pasado un año, la hermana pequeña murió y ella fue devuelta al "mundo blanco" con un tatuaje en la barbilla. De esta forma se convirtió en la primera mujer blanca tatuada en Estados Unidos.

 


Pero sin duda, quien se llevaba todas las miradas era 
Betty Broadbent. Fue la primera mujer en tatuarse todo el cuerpo. Es más, fue la primera mujer en presentarse en un concurso de belleza con su cuerpo totalmente tatuado (ocurrió en la feria mundial de 1937). Más tarde, comenzó a trabajar en el circo Ringling Bros. Barnum y Bailey y gracias a ello se hizo conocida en todo el mundo. Finalmente, Betty decidió aprender a usar la máquina de tatuar y se convirtió en una artista hasta 1967, año en que se jubiló.

 


Quien comenzó su carrera directamente como artista fue Maud Wagner, la primera tatuadora de Estados Unidos (o eso se dice). Era acróbata y contorsionista pero conoció a Gus Wagner, un tatuador, y comenzó a salir con él sólo para que le enseñase a hacer tatuajes. Suponemos que les fue bien porque tuvieron una hija, Lotteva, quien también destacó como tatuadora.

 


Otra gran tatuadora fue Mildred Hullo "la reina de Bowery" (una calle de Manhattan). Se dedicaba a ser bailarina exótica hasta que en 1939 abrió su propio estudio de tatuajes, Tattoo Emporium, junto a un barbero. Todo lo que sabía lo aprendió por su cuenta. Por más de dos décadas tatuó a muchas mujeres, incluyendo a integrantes de diversas hermandades. En agosto de 1947 acabó con su vida al tomar veneno.


Muchas de estas historias están recogidas en el libro de
Margot MifflinLos Cuerpos de Subversión: Una Historia Secreta de Mujeres y Tatuajes”publicado en 1997 y cuya tercera edición fue relanzada en Estados Unidos en enero de este año. Mifflin repasa las historias de todas estas mujeres pioneras que fueron a contracorriente para hacer lo que realmente querían.

 

Fuente: distopiamod.blogspot.

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